El descanso de los campeones
Está claro que aunque comen más calorías que el resto de los mortales, los atletas olímpicos entrenan muchas horas y consiguen "quemar" una ingente cantidad de calorías al día, pero además, dedican muchas horas al descanso para "asimilar" el entrenamiento y ayudar a los tejidos a regenerarse y evitar lesiones.
El sueño es una de las claves del entrenamiento deportivo, pero también es una de las claves para mantenerse en forma. No creas que las cosas han cambiado y dormir va a solucionar tus problemas de peso, la obesidad es una cuestión de sumar y restar, el objetivo es buscar el equilibrio entre el aporte y el gasto energético.
Engordamos cuando ingerimos más calorías de las que gastamos, es una cuestión indiscutible, pero esta operación matemática no es exacta, porque el problema del peso no es sólo una cuestión de comida. El estilo de vida también influye en los kilos que ganas cada año, especialmente el estrés y la falta de sueño tienen un papel fundamental a la hora de perder peso.
Tratamos el tema -adelgazar durmiendo- que, a priori, suena incluso extraño. Sin embargo, tiene mucha influencia en la dieta, y puede ser la clave para entender por qué te cuesta tanto adelgazar.
La falta de sueño tiene dos consecuencias directas:
1. Te hace sentir más hambre, aunque tu estómago esté satisfecho. La falta de sueño afecta la secreción de cortisol, la hormona que regula el apetito. Como resultado, las personas que duermen menos, pueden sentirse hambrientos aún cuando ya consumieron la cantidad adecuada de comida.
2. Aumenta el almacenamiento de grasa. La pérdida de sueño puede interferir con la habilidad del cuerpo para metabolizar los carbohidratos, lo que conduce a altos niveles de glucosa en la sangre. Ese exceso de azúcares en la sangre promueve la sobreproducción de insulina, lo que conduce a la acumulación de grasa corporal y resistencia a la insulina, causa directa de diabetes.
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